Hermigua es un municipio canario perteneciente a la provincia de Santa Cruz de Tenerife que se encuentra situado en el Norte de la isla de La Gomera, en el valle del mismo nombre, que constituía con Agulo el territorio aborigen de Mulagua. Es un paraíso de bancales verdes, plataneras, tranquilidad y sosiego. Se encuentra a 21 Km. de la capital de la isla, San Sebastián de La Gomera, tiene una extensión de 39,67 km2 y una población en torno a los 2200 habitantes. Con una altitud media de 210 metros sobre el nivel del mar, se abre al Atlántico con un tramo costero de más de 8 kilómetros.

El clima, bajo la influencia de los alisios, supone uno de los grandes atractivos del municipio, con mínimas que rara vez bajan de los 18 grados en invierno y que pocas veces superan los 27 grados de temperatura en verano. De ahí que fuera conocida a principios del siglo pasado por “tener el mejor clima del mundo”, según un estudio desarrollado por meteorólogos ingleses, belgas y alemanes.

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Hermigua, baja desde Garajonay hasta el mar, derramándose en una alfombra verde de laurisiva, Fayal-Brezal y plataneras, para morir a los pies del viejo Pescante batido por el Atlántico. Este valle, quieto y profundo, esconde buena parte de la historia de La Gomera y supone todo un encuentro para el visitante ávido de naturaleza y tranquilidad.

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La población se distribuye en múltiples asentamientos a lo largo del valle, que van desde el caserío del Cedro y Los Aceviños, localizados en la zona de influencia del Parque Nacional de Garajonay, declarado en 1986 por la UNESCO Patrimonio de la Humanidad y que han experimentado una sensible actividad de rehabilitación de viviendas tradicionales, con fines de turismo rural y segunda vivienda, hasta Santa Catalina y los Pedacitos, en la costa. Otros núcleos de población importantes, además del casco, son: Lomo San Pedro, Estanquillo, Corralete, Las Cabezadas, Las Casas, La Cerca, La Poyata, San Antonio, Las Hoyetas, El Andén, El Curato, Ibo Alfaro, Piedra Romana, El Tabaibal, Callejón de Ordaiz, El Palmarejo, La Castellana, La Punta, Pedacitos, Santa Catalina, Altozano, Llano Campo, Las Nuevitas.

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El primer núcleo de población de Hermigua fue el del Valle Alto, con la Iglesia de Santo Domingo y el Convento del mismo nombre, construido entre 1515 y 1520. La creación del núcleo del Valle Bajo fue posterior, levantándose la iglesia de Nuestra Señora de La Encarnación en 1650. El litoral de Hermigua también esconde mucha historia, como la de Juan Rejón, primer conquistador de Gran Canaria, quien llegó a estas aguas en el siglo XV, huyendo de una tempestad cuando se dirigía a conquistar La Palma. Rejón fondeó sus naves en la bahía de Hermigua y se dispuso a descansar en la Playa de Santa Catalina, pero fue asesinado a manos de los emisarios del tirano local, Hernán Peraza, por viejas rencillas personales. También en el litoral se encuentra El Pescante, columnas de hormigón que recuerdan un pasado de esplendor agrícola y económico no demasiado lejano. La ejecución de esta notable obra de ingeniería es realizada para dar salida a la exportación del tomate y el plátano, contribuyó decididamente a que los mayores propietarios agrarios de la localidad y algunos emigrantes retornados, que habían hecho sus fortunas en Cuba, invirtieran en agricultura, ampliando sus tierras de cultivo y fabricando atarjeas para asegurar el regadío. Esto marcó un hito importante en la historia socioeconómica del valle. Para explicar la incidencia que esta importante infraestructura tuvo, se dice que en Hermigua existen dos épocas, una anterior y otra posterior al Pescante. La economía del municipio ha estado determinada por los cultivos de regadío, que se han sucedido en Canarias, desde la caña de azúcar, en el siglo XVI, hasta el plátano, que en la actualidad genera parte de la riqueza del pueblo manteniendo el paisaje, pasando por la vid, la cochinilla y el tomate; pero también por los cultivos de autoabastecimiento, como los cereales, las leguminosas, las papas y los frutales, lo que ha dado lugar a uno de los paisajes agrarios más bellos de la isla, con los bancales escalando las laderas del valle. La actividad económica municipal se complementa con el comercio y servicios y en gran medida con el turismo rural. De hecho, Hermigua dispone de una variada red de alojamiento rural: casas, apartamentos, hoteles y albergues, que se extiende desde la costa hasta el monte.

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Como lugares de visita hay que destacar el Parque Nacional de Garajonay, que ofrece la posibilidad de practicar Senderismo, fotografía y otras actividades relacionadas con la naturaleza. También hay que destacar, por su belleza, la cascada del Chorro -el salto de agua natural más alto de Canarias- , el Parque Natural de Majona, la Zona ZEPA del Barranco de Liria y las playas de La Caleta y Santa Catalina. El Pescante de Hermigua es otro atractivo turístico digno de ser visitado, que cuenta con una piscina natural ideal para el baño. En el aspecto cultural, destacan como lugares de interés para el visitante la Iglesia de Santo Domingo de Guzmán, enmarcada en el conjunto del antiguo Convento dominico de San Pedro, la Iglesia de Nuestra Señora de la Encarnación en el Valle Bajo, con la imagen de la Virgen que le da nombre, atribuida al escultor orotavense Fernando Estévez (1788-1854), las ermitas del Cedro y los Aceviños y el Museo Etnográfico de La Gomera. Como actividades turísticas que ofrece el municipio, además del senderismo, destacan las que se engloban como Turismo Activo que en Hermigua pasan por el Mountain Bike, Parapente , Escalada, Carrera de Montaña, Piragüismo, Surf, Body Board, etc. Para descansar y reponerse nada mejor que alojarse en alguno de los muchos alojamientos con los que cuenta el municipio y disfrutar de una comida en un bar o restaurante.

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